La lengua no solo es fundamental para el habla y la alimentación, sino que también puede realizar movimientos inusuales que han despertado el interés de la biología y la psicología. Se ha estudiado la relación entre estas habilidades y factores genéticos, así como posibles conexiones con la creatividad y la socialización.

Algunas personas pueden curvar su lengua en forma de «U» o incluso formar un trébol, una habilidad poco común. Se ha sugerido que quienes poseen esta destreza tienden a ser más ágiles mentalmente y sociables. Además, la flexibilidad de la lengua podría estar relacionada con la plasticidad cerebral y la capacidad de adaptación.

Si bien estas habilidades no determinan la inteligencia, ofrecen una perspectiva interesante sobre la interacción entre características físicas y procesos mentales.